sábado, 24 de agosto de 2013

Alma herida



Dolida queda mi alma
cuando un corazón afligido
no encuentra nunca la calma.
Y su apagada mirada eleva,
aún sabiendo que ha sufrido.

Dañado queda mi corazón
cuando alguien el dolor lleva.
Y pierde todo, hasta la razón,
por ese amor tan helado y frío,
que al llorarlo, en su alma nieva.

Apagada queda aquella vida
cuando la ilusión está perdida.
Y todo en sí, es disgusto y hastío,
quedando un fuerte dolor y vacío,
al dejar en el alma una herida.

(A. S. Pérez)

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