jueves, 1 de diciembre de 2011

Enamorada

 

Tristeza en tu rostro denoto,

marcada por la soledad de tu mirada.

¿No será que tu belleza asusta tanto que

ni por casualidad se acercan a tu morada? 

 

¿O será que un gran amor

a tus puertas está llamando

y otro te quiso olvidar,

mientras tú lo sigues amando? 

 

Olvida ese antiguo amor

y deja a un lado tu amargura.

Que nada te cause dolor,

que toda tú eres hermosura.

 

(Európides)

martes, 15 de noviembre de 2011

Porque te quiero...



La vida perdí contigo.
El amor a tu lado perdí,
Contigo sentí y te digo,
que sentir dolor, lo sentí...

Ese dolor que alimenta
a quien deja de querer.
A quien vive así, sintiendo
que sin darse apenas cuenta,
siempre solo se atormenta
y su vida va consumiendo,
atado a su  propio ser.

Miento contra mi.
Siento tanta tristeza…
Tanta tristeza y pena…
Cuánto, cuánto sufrí
al perder nuestra alegría…
Y la perdí por perderte…
Mi vida ahora es ajena…
Mi vida ahora no es mía. 
Mi pena ahora es no verte...

Y perdí, perdí un tesoro…
Te perdí y no hay ni dinero,
que pague lo que te adoro,
ni lo que en mi vida muero…
Porque todavía aún te añoro…
Porque todavía aún te quiero...

Európides

domingo, 30 de octubre de 2011

Voces de pobreza




Oigo voces tristes que vienen del cielo.
Veo un río de sangre aparecer.
Río que rompe la tierra y sale del suelo.
Llamas infernales al amanecer.

Oigo gritar a la gente por sus males.
Veo a potentados de la lluvia huyendo.
Auténticos poderosos y viles criminales
Ácido que quema y les va corrompiendo,
.
Oigo a veces suplicarles para que alimenten,
 a pueblos y personas olvidadas a su suerte.
Veo derrochar a los que jamás ni advierten,
que padecerán mil rencores tras su muerte.

Oigo lamentos que nadie parece escuchar.
Veo cruel impasibilidad de los poderosos.
Todo cambiaría si todos quisieran dar,
lo que les sobra y les haría más honrosos.

No dejéis que pasen hambre y sigan muriendo.
No los olvidéis nunca ni miréis para otro lado.
Oigo voces que dicen que morirán padeciendo
y veo a un ser mezquino en ti por todos odiado.

Oigo lamentos que irán desapareciendo.
Y si tu bondad llega, veo alegres corazones.
Almas que poco a poco te irán queriendo.
Inocentes que rogarán por ti diez mil perdones.

Európides




viernes, 21 de octubre de 2011

Velo por tu amor



Duerme mi amor, duerme mi vida,
que tu sueño puedo ser.
Seré tu calor, el que te abriga,
seré el dueño de tu querer.

Despierta mi amor, despierta mi vida,
sonríe a tu bello amanecer.
Seré tu senda cuando caminas,
seré quien te haga estremecer.

Disfruta mi amor, disfruta mi vida.
con la esencia del placer.
Seré la miel que te cautiva
y quien feliz te quiera ver.

Európides

jueves, 13 de octubre de 2011

El broche de la dama



Con fuerza a mi llegaba
la dama de la noche,
que sola y en su coche,
salió a pasear.
Y clava su mirada,
me besa sin derroche,
me ofrece un lindo broche
y vuelve a circular.

Prendido ya por ella
y su divina estampa,
espero a ver si escampa
y deja de llover.
Y quedo ensimismado
mirando a todas partes,
a ver si en mis descartes,
con suerte vuelvo a ver.

Espero varios días,
sentado en una esquina.
Que así sí se domina,
si vuelve a aparecer.
Y dudo que si al verla,
me siento hasta asustado,
al verla allí a mi lado
y pueda enmudecer.

Pasado mucho tiempo
y el broche siempre encima,
del monte aquella cima,
me hizo suponer,
que si esa mujer bella,
de nuevo apareciera,
sería quien dispusiera,
el broche devolver.

Le ruego que se quede
que quiero siempre verla,
por siempre yo tenerla,
que despertó mi amor.
Que al irse así de pronto,
como quien tiene prisa,
con su amplia sonrisa,
me causa un gran dolor.

De lejos ya la veo,
parece que me ha oído,
me sale hasta un silbido,
que empiezo hasta vibrar...
Me acerco hasta su lado
y allí mismo le digo,
que se quede conmigo.
La quiero enamorar...

De pronto ante mis ojos,
dejando su sonrisa
de forma muy sumisa
se empieza a alejar.
Al lado veo unas flores,
me acerco y allí leo
algo que ni me creo…
Murió en aquel lugar...

Európides

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Almas gemelas



Parecían dos almas gemelas
que algo buscaban encontrar.
Otras nuevas vidas paralelas.
Un nuevo mundo que disfrutar.
Ser dos cometas con sus estelas
que siempre quisieran brillar.

Esas velas que por querer alumbrar,
avivan su llama al cielo
y corren un tupido velo,
sabiendo que al tiempo se han de apagar.

Suspira la brisa pensando,
ausente, casi sin poder respirar.
Ese amor la está matando
y pronto empezará a aminorar.

La Luna triste y atormentada
cedió espacio a una sombra,
ya no encuentra su mirada
ni por el sol es iluminada.
Ya no canta ni la alondra…

Mares que en sus frías aguas llevan
esas olas cargadas de esencia amor.
Mirad como en sus almas se elevan
para a los corazones calmar su dolor…

Európides

lunes, 5 de septiembre de 2011

Tu luz



La suave brisa acaricia tu pelo,
si de pronto se te escucha respirar.
Una ola retrocede en su anhelo
y te salpica para oír tu suspirar.

Esa nube que te admira desde el cielo
y mil formas quiere tuyas adoptar,
porque al verte, hasta ella queda en celo,
porque en ella, no se quieran ni fijar...

La tormenta que en granizo se convierte
y que a tu paso solo queda en fina lluvia,
da por hecho que a tu paso el solo verte,
hasta el sol con su reflejo ya te anuncia…

O esa noche cuando quiere asomarse
y que intenta apagarte en un instante,
es la Luna la que dice no acostarse,
para darte una sonrisa más brillante.

Európides

lunes, 25 de julio de 2011

No podrás conmigo...



No sé por qué te fijaste en mí,
si yo de ti nunca quise nada…
Llegaste sin avisar, no te intuí...
Mi vida la quieres destrozada...

Te da igual quien soy o sea,
si estoy cargada de bondad,
si soy feliz o si soy buena…
Y solo buscas lucha y pelea.
Abusando de tu ruin maldad
y riéndote con saña de mi pena

Lucha, mucha vas a tener,
mientras con fuerzas me vea.
Ahora te quiero vencer
y sacarte de mi como sea.

Me has valido de mucho.
Ahora sé lo que vale mi vida
y hasta el último cartucho,
será para parar tu embestida.

Para que de mi te olvides
y te des cuenta de tu malicia.
Y allá en donde tú anides,
se destruya tu inmundicia.

Todos me apoyan, animan y quieren
a ti no te quieren nada, ni nombrar.
Lucharé hasta por los que mueren,
por los que no te puedan superar.

Y allá de donde vienes o vengas
te vamos entre todos a mandar.
No mires atrás y no te detengas
daño no nos podrás ya causar.

Ganaremos la batalla perdida.
Esa guerra que nos haces llevar…
La humanidad quiere tu partida.
¡No dejaremos nunca de luchar…!
Hasta que no te lleves ni una vida
y te podamos destruir y olvidar…

Európides

sábado, 23 de julio de 2011

Sentirte cerca...





Quise refrescarme de ti…
Y sentirte cerca en mi piel…
Sentir la brisa cerca de mi,
así como me susurraba él.

Pura agua fresca que decía…
“Estoy cerca, contigo vida mía...
Acariciándote suavemente,
recordándote felizmente,
amándote cada segundo,
olvidándome hasta del mundo
sin sacarte de mi mente…”

Deseé ser tuya un momento
y descubrir todo el encanto
que nos regala el firmamento.
Con olas que tras su llanto
y hasta parando los vientos,
me transmiten con su canto
ese amor que por ti siento.

Európides

miércoles, 20 de julio de 2011

Exceso de amor


Qué pequeña es la Luna
e insignificante es el mar…
O del desierto una duna…
O del universo un lugar…

Antes, la luna era inmensa.
Y hasta el mar inagotable.
O esa arena tan extensa…
O ese cielo, inacabable…

O la fuerza de los vientos
que erosionan a su paso.
O las lluvias torrenciales,
las que anuncian el ocaso.

Nada hay ni es tan grande
y todo se queda pequeño,
hasta el camino que ande
o el despertar de mi sueño…

O tesoro perdido ex profeso.
Cuando colmado en excesos
e inmerso de mis sueños vengo,
por ese gran amor que te tengo,
solo calmado por tus besos,

¿Qué es el mar, el sol o la luna,
ante el amor que yo te puedo dar,
si eres mi vida, mi gran fortuna
y como tú, jamás habrá ninguna
que me quiera o pueda enamorar…?

Európides

lunes, 18 de julio de 2011

Dame tu alma…



Mi alma en pena llora por tu amor
y por tu ausencia…
Mi mente inquieta yace e implora
por tu presencia…
Mi llanto clama en esta vida
por tu esencia…
Mi ruego lágrimas derrama
por tu clemencia…

Dame tu alma y dame tu encanto
porque hasta mi mente está contigo.
Deja que hasta ti llegue mi llanto.
Deja dar sentido a lo que digo.

Dame de los pintores sus marcos.
Dame de los actores sus guiones
Dame de los piratas sus barcos.
Dame de las almas corazones.

Siente conmigo siempre alegría.
Siente conmigo todas las penas.
Siente mi mirada cada día.
Siente lo que corre por mis venas.

Enciende esa luz que te ilumina.
Enciende esa senda y camina.
Enciende esa vela que nos calma.
Enciende esa farola de tu alma.

Európides

viernes, 8 de julio de 2011

El besiabrazo


Aquel día no era un día cualquiera…
Estaba raro, algo había que necesitaba.
Triste estaba y no sabía por qué era,
pero ansioso e impaciente lo esperaba.

Me fijé por la calle en la gente
y pensé que parecía que no estaba…
Estaba casi absorto, como ausente…
Cabizbajo y alicaído caminaba…

La multitud se agolpaba de repente.
Mucha gente sonreía y se acercaba.
Parecía como si estuviera presente,
la alegría o quien casi los amaba…

“¡Comparte un abrazo conmigo
o dame algún beso por favor…!
Sé que aún no eres mi amigo,
pero hoy repartimos amor.”

Me quedé muy sorprendido.
Hasta mi rostro al pronto cambió,
Ahora feliz que he recibido,
ese beso y ese abrazo que me dio.
Lo ansiaba y es bienvenido.
Mi vida así me ha sonreído.
Beso y abrazo compartido,
beso y abrazo cuando me vio…

Ahora aquí los sigo repartiendo.
Besos y abrazos a quien lo pide.
Besiabrazo, feliz y sonriendo.
Cariño y amor que no se mide.
Besiabrazo, es lo que pega.
Besiabrazo para el que llega
Besiabrazo al que se despide.

Ahora estiro mis brazos
y sonrío, estoy contento.
Ven y dame un besiabrazo.
¡Que se vaya tu lamento…!

Európides

sábado, 2 de julio de 2011

Me preguntas, mi amor…



A veces las preguntas rompen nuestra calma.
Alguna se adivina y no es sencillo el descifrar,
porque cada respuesta, la llevamos en el alma
y nuestro pensamiento, nos invita a recordar…


Como fina lluvia, que al caer moja ese prado.
Como fina hierba, que fresca y verde brota.
Como ese sol que cada día sale y asomado,
ilumina el lindo cielo y a la noche deja rota.


Como un imán que siempre con fuerza atrae.
Como suave brisa que de pronto te acaricia.
Como agua clara que al mirarla te distrae
y que al beberla con sed, se asemeja a una delicia.


Como montaña, que parece que se eleva.
Como una señal, que aparece en el camino.
Como talismán, que a la suerte siempre lleva
y que con su poder nos transporta a lo divino.


Como esa luna que cada noche nos ilumina.
Como esa luz que tenue y suave nos evade.
Como esa flecha de amor que nos fulmina
e invita a amarnos y de sueños nos invade.


Así eres tú, mi amor, definirte jamás podría.
Oculta en tu vida, casi envuelta en un manto,
colmado de amor que hace que te quiera tanto…
Así eres tú, mi amor y no sabes cuanto daría,
para definir con una palabra todo tu encanto…
Maravillosa sí, pero muy corto me quedaría.
Preciosa sí, pero la belleza a tu lado perdería.
Ya no se apreciaría, solamente por su llanto…


Tal vez podría decirte " mi universo" y lo seas…
De otro modo o forma no podría llamarte.
Porque cuando se busca lo que tanto deseas
¿A dónde podría mirar para poder encontrarte?
¿A dónde se iría mi alma para que me veas?
¿En dónde estarías mi vida, para poder amarte?
¿A dónde mandaría los versos para que leas,
que hasta mi vida, mi corazón y el alma, quiero darte?

Európides

miércoles, 22 de junio de 2011

Tu cara es un poema





Tu cara es como un poema.
Un poema se refleja en tu mirada.
Tu mirada es como una gema,
gema que dice estar enamorada.

Estar enamorada es sentir.
Sentir, es llegar a padecer.
Padecer, es dejar de vivir.
Y vivir es tener tu querer.

Quererte es llenarme de pasión.
Llenarme de pasión es tener tu amor.
Tu amor es mi mundo de ilusión.
E ilusión es que destruyas tu dolor.

El dolor es un sufrimiento.
Un sufrimiento es perderte.
Perderte sería un lamento.
Y el lamento sería el no verte.

No verte es perder la razón.
La razón me hace seguirte.
Seguirte es darte mi corazón
y mi corazón no te deja irte.

Irte sería cruel, como acabar.
Acabar sería el no amarme.
No amarme es como terminar
y terminar sería el matarme.

Ámame y piérdete en mí.
Siéntete feliz siempre a mi lado.
Clávame la mirada que perdí
y cambia esa vida que te dí.
Despierta a tu corazón desolado.

Y dame tu alma, tu vida, tu querer…
Dame tu luz, dame tu hermosura.
Dame tu sonrisa, la quiero tener.
Dámela, para siempre poder ver,
hasta en una noche fría y oscura...

A. S. Pérez


domingo, 12 de junio de 2011

Soñé


Algunas vidas no tienen dueños
Son vidas vacías, vidas inquietas.
Son personas únicas y discretas,
que solo viven de sus sueños.

Y soñé, que te dejabas querer.
Soñé, que viví la pasión contigo.
Soñé, que siempre te podría tener
Soñé con ser tu amante y ser tu amigo

Que nuestras miradas se perdían
envueltas en un manto de amor.
Que nuestros cuerpos se fundían
apaciguando nuestro dolor…

Que nuestros labios se buscaban
y probaban tan divino manjar.
Nuestras lenguas se entrelazaban
en nuestro interminable besar…

Era, un paraíso que hacía vibrar.
Eran placeres desmesurados y constantes.
Era, lo que me había hecho enamorar
del más preciado de todos los diamantes.

Sentí la vida al tenerla entre mis brazos.
Que el amor, se deshizo de los agravios.
Sentí pasiones al fundirnos en abrazos.
Sentí la gloria al besar esos sus labios.

Su cuello a besarla me invitaba.
Su cuerpo me decía que era mía
Sus labios me decían que me amaba
Su cama con mi amada compartía…

Soñé que al despertar seguía a mi lado.
Su bella sonrisa y su mirada estremecía…
Yo nunca había querido y había amado,
como la quiero y como la amo desde aquel día…

Európides

jueves, 9 de junio de 2011

Delirio de amor


Hay suelto un asesino despiadado
que sin escrúpulos y sin compasión,
irrumpe como un demonio malvado,
apuntando con certeza al corazón.

Destroza sin demora el pensamiento
y con muy malas artes, hace sufrir.
Incide de lleno en tus sentimientos,
hasta que mil veces, prefieres morir.

Aparece cuando menos se le espera,
fijándose en su víctima inconsciente.
Llama que lo derrite como a la cera,
con fuego que lo quema incandescente.

Destruye a quien ama con delirio,
amarga a quien sufre su martirio,
sazona a la tristeza en su declivio,
emana frustraciones sin alivio.

El amor asesino a veces mata.
Atrae los llantos y al dolor lo amena.
Amarra a las personas y desata,
mil tristezas, amarguras y la pena.

La vida  que se oculta con la niebla,
la mente ya no piensa y se te cierra,
el sol que ya no luce en la tiniebla,
oscuro amor que yace bajo tierra .

Európides

domingo, 5 de junio de 2011

Cruel realidad



Pasan los años, el tiempo no para.
Los recuerdos invaden mi mente.
Ese preludio que la vida depara.
Linda niñez, toda la adolescencia,
pasar a ser mujer en la inocencia
protegida por mi querida gente
La gente que siempre me ampara.
La gente que está en mi presente.

La que su vida conmigo compartió
o la que conocí y mantenía su recuerdo.
La que desde muy pequeña a mi me vio
o la que ahora de mayor ya ni me acuerdo.

Personas por las que no hice nada,
otras por las que siempre lo di todo
y que demuestran amor de algún modo.
Y que me quieren sí, abandonada.

Buena soy para ayudarles a cuidar.
Y sus hijos que los lleve a la escuela,
excelente de anfitriona y cocinar.
Y a contar, que por su madre se desvela.

Estorbo es, llevarme de vacaciones.
“Mejor en casa, es muy duro el viaje”.
Ahora no se valoran mis dones
Y se sobra, por exceso de equipaje.

Me invade como las viejas canciones,
aquellas que mal se oyen o mal suenan
aquellas que no tiran y almacenan
las que se guardan en cajones
las que recordarlas hasta apenan,
como un hogar sin sensaciones.

Me siento como una desconocida,
que pudo dar en la vida más amor.
Para todos los que nos dieron la vida
y que ahora pensarlo causa dolor.

Se acerca cada vez más ese día.
Temido porque afloran las penas.
Mi sangre, esa sangre que era mía,
se para y ya no corre por mis venas..

Ese final que decide, firme y cruel,
que te deja para siempre abatida,
que te siega estando viva y sin él,
que te resta y que acaba con tu vida.

Adiós, regalo mi cariño con un beso.
Sola muero y nadie tengo a mi lado.
Viene a por mi el hombre que he amado,
cargado de vacaciones, sin regreso.
Quiero irme de este mundo despiadado.
No me llevo ni el cariño, ya ni eso...


(Dedicado a todos nuestros mayores, que han dado todo y tanto por nosotros...)

Európides

sábado, 21 de mayo de 2011

Dos estrellas y la luna





La Luna decía a una estrella,
que el mar perdió la calma,
que el sol quemó la hierba,
que alguien perdió su alma.

La estrella miró a las nubes.
Estaban tristes y lloraban.
La nieve mandaba aludes
y las aves ni volaban

El aire paró enseguida,
la tierra se humedecía.
Parecía inerte, sin vida,
parecía que se moría,
que moría o la mataban.

Otra estrella que escuchaba
y que por todos temía
respondió que ella la amaba
que quería compañía.

Ese mar embravecido
que sin querer las oía
apaciguó su sonido
y alegrando ese día,
a sus aguas cristalinas
suavemente les decía…

“Dejad a esas nubes que lloren,
nos darán toda su agua,
y con tarea poco ardua,
luego serán las que imploren”.

Las nubes que se enteraron
de lo que hablaba ese mar,
con impronta se apartaron
y la Luna, pudo asomar.

La nieve se derretía,
poco a poco y no en aludes.
Eso le daba alegría,
la llenaba de virtudes.

La Luna dudaba pensando,
en esas personas distantes,
que aguantaron su mirada
y que parecían brillantes
por el amor que les daba.
Y les regalo ese instante,
esa visión importante.
Luna llena, entusiasmada.
Luna llena e impactante...

Y escuchando que decían
lo bonita que hoy estaba,
los veía que sonreían
y mil besos les mandaba.

Európides

lunes, 16 de mayo de 2011

Mejor estoy sin tu amor


Todavía estás aquí, a mi lado.
Y sola me engaño, tú ya no estás.
Te fuiste,  no has sido muy sincero
y espero ese regreso ansiado.
Mi corazón ya no puede más.
Por ti, cada instante me muero.

Mi vida ahora triste, oculta y vacía.
Con muy poco sosiego. Y paz no encuentra.
No hay momento ni pasa un solo día,
en el que sueñe tu vuelta y tu regreso.
Y un sufrimiento amargo en mí se adentra,
como un desagradable y traicionero beso.

La vida, ha perdido todo su encanto
y la que me queda, está destrozada.
Jamás había querido a nadie tanto,
sabiendo que de él no tengo nada.

Me dicen que ya lo debo de olvidar.
Alejarlo para siempre de mi vida.
Aunque el sentimiento me lo impida.
Apartarlo y no volver a suspirar.

No merece nada, ni que lo recuerde,
porque ni un instante suyo es mío.
No hace falta ya que ni me acuerde
de que en verdad, es lo que  ansío.


Cerraré los ojos solamente un instante
y lo sacaré de mi mente sin  despedida.
Entenderé que para mi no es bastante
y lo veré como cobarde por su huída.

Al abrirlos, encontraré lo que quería.
Y le devuelvo lo único que me dio,
Tristeza, llanto, amargura, día tras día.
Y me verán como él nunca me vio.

Brotará, el encanto, la alegría y la frescura.
Y encontraré a la persona que me ansía.
Conoceré a quien me ame y quiera con locura,
que no abandone y que me diga “tú eres mía”.

Európides

domingo, 8 de mayo de 2011

Olas con sabor a ti


Hoy siento un agradable sabor a ti
y tú lejos, sigues sin saberlo.
Quizás, no imagines nada…
Apenas sé nada de ti.
Ni si estás enamorada
o si tu vida está partida.
No estoy a tu lado para verlo.
Quizá no pierda nada
o pierda el encanto de tu vida.
Lo que daría para tenerlo…

Tal vez la magia del amor,
esa magia que todo lo puede,
haya hecho mella en mi
o haga que sienta ese dolor,
que me embarga y no me agrede,
desde que esa imagen tuya vi.

Una imagen es más que suficiente
para acertar como puedes ser.
Ahora te imagino entre tu gente
o en la calle, sin que te pueda ver.
Pero puedo muy cerca sentirte,
a todas horas puedo imaginarte
y todavía no puedo decirte,
que mi ilusión sería amarte,
para más adelante quererte.

Me das mucho sin darme nada,
un trozo o una parte de tu vida.
Y de esa imagen la mirada,
dulce y suave, plácida y atrevida
que llega como sangre fluida
hasta mi lecho y mi almohada
como experiencia compartida
de ser mi amante y mi amada.

Tu mar, no es mi mar
y hasta mi llegan las olas
llenas de pureza y encanto.
Claras, frescas y espumosas.
Mi mar, es tu mar
y hasta ti llegan mis olas,
llenas de amor y sin llanto,
sin lágrimas y clamorosas.

¿Qué más me darás si de mi nada tienes?
¿Qué te puedo yo ofrecer que tu no tengas?
Pídeme lo que quieras, todos mis bienes
que al amor no hay nada que lo detenga.

Pídeme la luna, el cielo o los mares,
una muestra de cariño o de fervor.
Pídeme el más bello de los lugares
o pídeme que te regale mi amor.

Mi mar, es tu mar.
Nunca estarás sola.
Tu rostro en la playa brilla
y siempre te llega mi ola.
Tu mar, no es mi mar
y la pena que me asola,
es que sin dejar de remar,
jamás llegaré a tu orilla,
jamás me llegará tu ola.

Európides