martes, 3 de septiembre de 2013

Rara esperanza



Agua que nació ya transparente.
Aire que te invita a suspirar.
Fuego que domina incandescente.
Alma que no para de llorar.

Ríos que a su paso siempre riegan.
Vientos que no paran de silbar.
Rayos que iluminan y te ciegan.
Venas que la sangre han de llevar.

Mar que al enfadarse nos inquieta.
Lágrimas derramadas sin cesar.
Ver allí en mi puerta una maleta
Siento que me van a abandonar.

Pasan días y es larga la espera.
No sé ni lo que pueda suceder.
  que ya no lo veré a mi vera
y pienso que quizás pueda volver.

(A. S. Pérez)

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