sábado, 23 de julio de 2011

Sentirte cerca...





Quise refrescarme de ti…
Y sentirte cerca en mi piel…
Sentir la brisa cerca de mi,
así como me susurraba él.

Pura agua fresca que decía…
“Estoy cerca, contigo vida mía...
Acariciándote suavemente,
recordándote felizmente,
amándote cada segundo,
olvidándome hasta del mundo
sin sacarte de mi mente…”

Deseé ser tuya un momento
y descubrir todo el encanto
que nos regala el firmamento.
Con olas que tras su llanto
y hasta parando los vientos,
me transmiten con su canto
ese amor que por ti siento.

Európides

miércoles, 20 de julio de 2011

Exceso de amor


Qué pequeña es la Luna
e insignificante es el mar…
O del desierto una duna…
O del universo un lugar…

Antes, la luna era inmensa.
Y hasta el mar inagotable.
O esa arena tan extensa…
O ese cielo, inacabable…

O la fuerza de los vientos
que erosionan a su paso.
O las lluvias torrenciales,
las que anuncian el ocaso.

Nada hay ni es tan grande
y todo se queda pequeño,
hasta el camino que ande
o el despertar de mi sueño…

O tesoro perdido ex profeso.
Cuando colmado en excesos
e inmerso de mis sueños vengo,
por ese gran amor que te tengo,
solo calmado por tus besos,

¿Qué es el mar, el sol o la luna,
ante el amor que yo te puedo dar,
si eres mi vida, mi gran fortuna
y como tú, jamás habrá ninguna
que me quiera o pueda enamorar…?

Európides

lunes, 18 de julio de 2011

Dame tu alma…



Mi alma en pena llora por tu amor
y por tu ausencia…
Mi mente inquieta yace e implora
por tu presencia…
Mi llanto clama en esta vida
por tu esencia…
Mi ruego lágrimas derrama
por tu clemencia…

Dame tu alma y dame tu encanto
porque hasta mi mente está contigo.
Deja que hasta ti llegue mi llanto.
Deja dar sentido a lo que digo.

Dame de los pintores sus marcos.
Dame de los actores sus guiones
Dame de los piratas sus barcos.
Dame de las almas corazones.

Siente conmigo siempre alegría.
Siente conmigo todas las penas.
Siente mi mirada cada día.
Siente lo que corre por mis venas.

Enciende esa luz que te ilumina.
Enciende esa senda y camina.
Enciende esa vela que nos calma.
Enciende esa farola de tu alma.

Európides

viernes, 8 de julio de 2011

El besiabrazo


Aquel día no era un día cualquiera…
Estaba raro, algo había que necesitaba.
Triste estaba y no sabía por qué era,
pero ansioso e impaciente lo esperaba.

Me fijé por la calle en la gente
y pensé que parecía que no estaba…
Estaba casi absorto, como ausente…
Cabizbajo y alicaído caminaba…

La multitud se agolpaba de repente.
Mucha gente sonreía y se acercaba.
Parecía como si estuviera presente,
la alegría o quien casi los amaba…

“¡Comparte un abrazo conmigo
o dame algún beso por favor…!
Sé que aún no eres mi amigo,
pero hoy repartimos amor.”

Me quedé muy sorprendido.
Hasta mi rostro al pronto cambió,
Ahora feliz que he recibido,
ese beso y ese abrazo que me dio.
Lo ansiaba y es bienvenido.
Mi vida así me ha sonreído.
Beso y abrazo compartido,
beso y abrazo cuando me vio…

Ahora aquí los sigo repartiendo.
Besos y abrazos a quien lo pide.
Besiabrazo, feliz y sonriendo.
Cariño y amor que no se mide.
Besiabrazo, es lo que pega.
Besiabrazo para el que llega
Besiabrazo al que se despide.

Ahora estiro mis brazos
y sonrío, estoy contento.
Ven y dame un besiabrazo.
¡Que se vaya tu lamento…!

Európides

sábado, 2 de julio de 2011

Me preguntas, mi amor…



A veces las preguntas rompen nuestra calma.
Alguna se adivina y no es sencillo el descifrar,
porque cada respuesta, la llevamos en el alma
y nuestro pensamiento, nos invita a recordar…


Como fina lluvia, que al caer moja ese prado.
Como fina hierba, que fresca y verde brota.
Como ese sol que cada día sale y asomado,
ilumina el lindo cielo y a la noche deja rota.


Como un imán que siempre con fuerza atrae.
Como suave brisa que de pronto te acaricia.
Como agua clara que al mirarla te distrae
y que al beberla con sed, se asemeja a una delicia.


Como montaña, que parece que se eleva.
Como una señal, que aparece en el camino.
Como talismán, que a la suerte siempre lleva
y que con su poder nos transporta a lo divino.


Como esa luna que cada noche nos ilumina.
Como esa luz que tenue y suave nos evade.
Como esa flecha de amor que nos fulmina
e invita a amarnos y de sueños nos invade.


Así eres tú, mi amor, definirte jamás podría.
Oculta en tu vida, casi envuelta en un manto,
colmado de amor que hace que te quiera tanto…
Así eres tú, mi amor y no sabes cuanto daría,
para definir con una palabra todo tu encanto…
Maravillosa sí, pero muy corto me quedaría.
Preciosa sí, pero la belleza a tu lado perdería.
Ya no se apreciaría, solamente por su llanto…


Tal vez podría decirte " mi universo" y lo seas…
De otro modo o forma, no podría llamarte.
Porque cuando se busca lo que tanto deseas
¿A dónde podría mirar para poder encontrarte?
¿A dónde se iría mi alma para que me veas?
¿En dónde estarías mi vida, para poder amarte?
¿A dónde mandaría los versos para que leas,
que hasta mi vida, mi corazón y el alma, quiero darte?

A. S. Pérez

miércoles, 22 de junio de 2011

Tu cara es un poema





Tu cara es como un poema.
Un poema se refleja en tu mirada.
Tu mirada es como una gema,
gema que dice estar enamorada.

Estar enamorada es sentir.
Sentir, es llegar a padecer.
Padecer, es dejar de vivir.
Y vivir es tener tu querer.

Quererte es llenarme de pasión.
Llenarme de pasión es tener tu amor.
Tu amor es mi mundo de ilusión.
E ilusión es que destruyas tu dolor.

El dolor es un sufrimiento.
Un sufrimiento es perderte.
Perderte sería un lamento.
Y el lamento sería el no verte.

No verte es perder la razón.
La razón me hace seguirte.
Seguirte es darte mi corazón
y mi corazón no te deja irte.

Irte sería cruel, como acabar.
Acabar sería el no amarme.
No amarme es como terminar
y terminar sería el matarme.

Ámame y piérdete en mí.
Siéntete feliz siempre a mi lado.
Clávame la mirada que perdí
y cambia esa vida que te dí.
Despierta a tu corazón desolado.

Y dame tu alma, tu vida, tu querer…
Dame tu luz, dame tu hermosura.
Dame tu sonrisa, la quiero tener.
Dámela, para siempre poder ver,
hasta en una noche fría y oscura...

A. S. Pérez


domingo, 12 de junio de 2011

Soñé


Algunas vidas no tienen dueños
Son vidas vacías, vidas inquietas.
Son personas únicas y discretas,
que solo viven de sus sueños.

Y soñé, que te dejabas querer.
Soñé, que viví la pasión contigo.
Soñé, que siempre te podría tener
Soñé con ser tu amante y ser tu amigo

Que nuestras miradas se perdían
envueltas en un manto de amor.
Que nuestros cuerpos se fundían
apaciguando nuestro dolor…

Que nuestros labios se buscaban
y probaban tan divino manjar.
Nuestras lenguas se entrelazaban
en nuestro interminable besar…

Era, un paraíso que hacía vibrar.
Eran placeres desmesurados y constantes.
Era, lo que me había hecho enamorar
del más preciado de todos los diamantes.

Sentí la vida al tenerla entre mis brazos.
Que el amor, se deshizo de los agravios.
Sentí pasiones al fundirnos en abrazos.
Sentí la gloria al besar esos sus labios.

Su cuello a besarla me invitaba.
Su cuerpo me decía que era mía
Sus labios me decían que me amaba
Su cama con mi amada compartía…

Soñé que al despertar seguía a mi lado.
Su bella sonrisa y su mirada estremecía…
Yo nunca había querido y había amado,
como la quiero y como la amo desde aquel día…

Európides

jueves, 9 de junio de 2011

Delirio de amor


Hay suelto un asesino despiadado
que sin escrúpulos y sin compasión,
irrumpe como un demonio malvado,
apuntando con certeza al corazón.

Destroza sin demora el pensamiento
y con muy malas artes, hace sufrir.
Incide de lleno en tus sentimientos,
hasta que mil veces, prefieres morir.

Aparece cuando menos se le espera,
fijándose en su víctima inconsciente.
Llama que lo derrite como a la cera,
con fuego que lo quema incandescente.

Destruye a quien ama con delirio,
amarga a quien sufre su martirio,
sazona a la tristeza en su declivio,
emana frustraciones sin alivio.

El amor asesino a veces mata.
Atrae los llantos y al dolor lo amena.
Amarra a las personas y desata,
mil tristezas, amarguras y la pena.

La vida  que se oculta con la niebla,
la mente ya no piensa y se te cierra,
el sol que ya no luce en la tiniebla,
oscuro amor que yace bajo tierra .

Európides

domingo, 5 de junio de 2011

Cruel realidad



Pasan los años, el tiempo no para.
Los recuerdos invaden mi mente.
Ese preludio que la vida depara.
Linda niñez, toda la adolescencia,
pasar a ser mujer en la inocencia
protegida por mi querida gente
La gente que siempre me ampara.
La gente que está en mi presente.

La que su vida conmigo compartió
o la que conocí y mantenía su recuerdo.
La que desde muy pequeña a mi me vio
o la que ahora de mayor ya ni me acuerdo.

Personas por las que no hice nada,
otras por las que siempre lo di todo
y que demuestran amor de algún modo.
Y que me quieren sí, abandonada.

Buena soy para ayudarles a cuidar.
Y sus hijos que los lleve a la escuela,
excelente de anfitriona y cocinar.
Y a contar, que por su madre se desvela.

Estorbo es, llevarme de vacaciones.
“Mejor en casa, es muy duro el viaje”.
Ahora no se valoran mis dones
Y se sobra, por exceso de equipaje.

Me invade como las viejas canciones,
aquellas que mal se oyen o mal suenan
aquellas que no tiran y almacenan
las que se guardan en cajones
las que recordarlas hasta apenan,
como un hogar sin sensaciones.

Me siento como una desconocida,
que pudo dar en la vida más amor.
Para todos los que nos dieron la vida
y que ahora pensarlo causa dolor.

Se acerca cada vez más ese día.
Temido porque afloran las penas.
Mi sangre, esa sangre que era mía,
se para y ya no corre por mis venas..

Ese final que decide, firme y cruel,
que te deja para siempre abatida,
que te siega estando viva y sin él,
que te resta y que acaba con tu vida.

Adiós, regalo mi cariño con un beso.
Sola muero y nadie tengo a mi lado.
Viene a por mi el hombre que he amado,
cargado de vacaciones, sin regreso.
Quiero irme de este mundo despiadado.
No me llevo ni el cariño, ya ni eso...


(Dedicado a todos nuestros mayores, que han dado todo y tanto por nosotros...)

Európides

sábado, 21 de mayo de 2011

Dos estrellas y la luna





La Luna decía a una estrella,
que el mar perdió la calma,
que el sol quemó la hierba,
que alguien perdió su alma.

La estrella miró a las nubes.
Estaban tristes y lloraban.
La nieve mandaba aludes
y las aves ni volaban

El aire paró enseguida,
la tierra se humedecía.
Parecía inerte, sin vida,
parecía que se moría,
que moría o la mataban.

Otra estrella que escuchaba
y que por todos temía
respondió que ella la amaba
que quería compañía.

Ese mar embravecido
que sin querer las oía
apaciguó su sonido
y alegrando ese día,
a sus aguas cristalinas
suavemente les decía…

“Dejad a esas nubes que lloren,
nos darán toda su agua,
y con tarea poco ardua,
luego serán las que imploren”.

Las nubes que se enteraron
de lo que hablaba ese mar,
con impronta se apartaron
y la Luna, pudo asomar.

La nieve se derretía,
poco a poco y no en aludes.
Eso le daba alegría,
la llenaba de virtudes.

La Luna dudaba pensando,
en esas personas distantes,
que aguantaron su mirada
y que parecían brillantes
por el amor que les daba.
Y les regalo ese instante,
esa visión importante.
Luna llena, entusiasmada.
Luna llena e impactante...

Y escuchando que decían
lo bonita que hoy estaba,
los veía que sonreían
y mil besos les mandaba.

Európides

lunes, 16 de mayo de 2011

Mejor estoy sin tu amor


Todavía estás aquí, a mi lado.
Y sola me engaño, tú ya no estás.
Te fuiste,  no has sido muy sincero
y espero ese regreso ansiado.
Mi corazón ya no puede más.
Por ti, cada instante me muero.

Mi vida ahora triste, oculta y vacía.
Con muy poco sosiego. Y paz no encuentra.
No hay momento ni pasa un solo día,
en el que sueñe tu vuelta y tu regreso.
Y un sufrimiento amargo en mí se adentra,
como un desagradable y traicionero beso.

La vida, ha perdido todo su encanto
y la que me queda, está destrozada.
Jamás había querido a nadie tanto,
sabiendo que de él no tengo nada.

Me dicen que ya lo debo de olvidar.
Alejarlo para siempre de mi vida.
Aunque el sentimiento me lo impida.
Apartarlo y no volver a suspirar.

No merece nada, ni que lo recuerde,
porque ni un instante suyo es mío.
No hace falta ya que ni me acuerde
de que en verdad, es lo que  ansío.


Cerraré los ojos solamente un instante
y lo sacaré de mi mente sin  despedida.
Entenderé que para mi no es bastante
y lo veré como cobarde por su huída.

Al abrirlos, encontraré lo que quería.
Y le devuelvo lo único que me dio,
Tristeza, llanto, amargura, día tras día.
Y me verán como él nunca me vio.

Brotará, el encanto, la alegría y la frescura.
Y encontraré a la persona que me ansía.
Conoceré a quien me ame y quiera con locura,
que no abandone y que me diga “tú eres mía”.

Európides

domingo, 8 de mayo de 2011

Olas con sabor a ti


Hoy siento un agradable sabor a ti
y tú lejos, sigues sin saberlo.
Quizás, no imagines nada…
Apenas sé nada de ti.
Ni si estás enamorada
o si tu vida está partida.
No estoy a tu lado para verlo.
Quizá no pierda nada
o pierda el encanto de tu vida.
Lo que daría para tenerlo…

Tal vez la magia del amor,
esa magia que todo lo puede,
haya hecho mella en mi
o haga que sienta ese dolor,
que me embarga y no me agrede,
desde que esa imagen tuya vi.

Una imagen es más que suficiente
para acertar como puedes ser.
Ahora te imagino entre tu gente
o en la calle, sin que te pueda ver.
Pero puedo muy cerca sentirte,
a todas horas puedo imaginarte
y todavía no puedo decirte,
que mi ilusión sería amarte,
para más adelante quererte.

Me das mucho sin darme nada,
un trozo o una parte de tu vida.
Y de esa imagen la mirada,
dulce y suave, plácida y atrevida
que llega como sangre fluida
hasta mi lecho y mi almohada
como experiencia compartida
de ser mi amante y mi amada.

Tu mar, no es mi mar
y hasta mi llegan las olas
llenas de pureza y encanto.
Claras, frescas y espumosas.
Mi mar, es tu mar
y hasta ti llegan mis olas,
llenas de amor y sin llanto,
sin lágrimas y clamorosas.

¿Qué más me darás si de mi nada tienes?
¿Qué te puedo yo ofrecer que tu no tengas?
Pídeme lo que quieras, todos mis bienes
que al amor no hay nada que lo detenga.

Pídeme la luna, el cielo o los mares,
una muestra de cariño o de fervor.
Pídeme el más bello de los lugares
o pídeme que te regale mi amor.

Mi mar, es tu mar.
Nunca estarás sola.
Tu rostro en la playa brilla
y siempre te llega mi ola.
Tu mar, no es mi mar
y la pena que me asola,
es que sin dejar de remar,
jamás llegaré a tu orilla,
jamás me llegará tu ola.

Európides

domingo, 1 de mayo de 2011

Siempre te amé madre


Deseaba amarte y saber mucho más.
Quería tenerte cerca, a mi lado
y verte sonreír, verte contenta
siempre así, habría continuado,
con esa alegría que tú me das.
como un fiel y eterno aliado,
que conserva mirada atenta
a ese querer que me alimenta,
a tan gran amor desmesurado


Tu linda sonrisa la imagino sin verla,
exuberante, agradable, bonita.
Y tus dientes brillantes como perlas.
Tu mirada alegre, tierna e intensa.
Figuro en ti una presencia inmensa
e imagino tu pelo que el aire agita.

Puedo sentirte en cada momento,
como cuando late tu corazón,
pausado, suave y lento a veces.
Otras, más acelerado con creces
y acaba ese sosegado lamento.
Y siento que tengo la razón
de lo agradable que pareces.


Te conozco tan bien y tanto
que ahora te siento triste y caída.
Te noto fría, sin encanto,
como el hielo y abatida.

Ahora tengo que irme y dejarte,
sin ningún motivo y sin saber nada.
He pretendido siempre amarte,
hacerte feliz, acompañarte,
quise ser parte de tu morada.
Te daría todo y no sé que darte…

No podré darte un abrazo, ni un beso,
ni una simple sonrisa o  alegría,
solamente tendrás mi muerte y deceso,
nunca jamás sabrás como sería.

Eres tú mi salud, mi medicina
la que mi vida tendría que amar.
Ahora no hay cariño que darme,
para mi eras mi dulce golosina
pero has elegido matarme,
acortar mi vida y terminarla,
destruirme y despojarme,
pero no te sientas mi asesina,
difícil sería luego no amarme.

Pudiste verme crecer
como a otros tantos niños.
Pudiste llegarme a querer
y hasta darme tu cariño.

Podrías darme otro nido, otro hogar
Hubieras podido cambiarme o donarme.
Más adelante me podrías visitar
y hasta podrías la vida alegrarme...

 Pero ¿Quién soy yo para opinar?
Si no sé y sé que no valgo nada
y tú madre, me has dado la vida.
Eres tú madre, la que me anida.
Tú me la diste, tú me la puedes quitar
que sin quererme y sin estar ilusionada
¿Para qué nacer, qué te puedo dar?

Poco o nada  he aprendido,
me llevo tu tristeza y tu llanto.
Mejor que no haya nacido,
nada sé y ya nada siento.
Y aunque te quiera tanto
y solo te viera por dentro,
siempre te he conocido
y quiero acabar tu tormento.


¡Adiós madre, yo espero
que la vida te sonría!
Ahora te dejo y me muero.
Si vine en mal momento,
pido perdón, yo sí te quiero
y no sabía lo que hacía.
Pongo fin a tu lamento,
me despido en mi agonía…
¡Adiós madre y vida mía!

Európides


miércoles, 27 de abril de 2011

La misma moneda.


Qué fácil sería nuestro camino
si yo te hubiera sabido entender.
Daría todo, lo que fuera
y levantaría una copa de vino
para cambiar nuestro  destino,
para tenerte siempre a mi vera
y ganarme con el alma tu querer.

Daría mi vida por saber qué guardas
o qué escondes y no me dejas ver,
como si de mi no dependiera,
todo lo que no dices y callas
o que te quema sin que ardas,
como aquella primera vez.
Quedo, sin saber de donde vienes
o sin saber a donde vayas.
Y eso atormenta a mi ser.

Antes tú también te preguntabas
a donde me llevaban mis pasos
o qué ocultaba y no decía.
Era, el que ayudó al fracaso,
el que alimentaba nuestro ocaso
el que nuestras vidas consumía.

Y entonces, cuando sí me amabas 
y yo ausente no te correspondía,
siempre que me iba, te abandonaba,
mientras tu mirada, triste me seguía.

Recuerdo cuando tú acostumbrabas
a mirarme con tu duda,
una duda enamorada
que dolía y se ocultaba,
que el engaño predecía.
Y eras tú la que callabas.

Ahora triste quedo viéndote partir.
Mirándote sin saber que decir.
La misma moneda con otra cara,
la misma historia que te hice vivir,
la misma cruz que nos separa,
la misma forma de mentir.

Mentir sin decir apenas nada
y en constante desatino.
Mentiras que arruinan la morada,
mentiras que destruyen el destino,
porque en vida equivocada
quien levantó la copa de vino
con mirada ilusionada,
ahora al pronto se queda sin nada
y sin compartir nada en su mesa.
Ni siquiera una mirada.

Por faltar a su vida y promesa
de seguir juntos, siempre unidos,
se juega hasta que surge la sorpresa
para destruir ese amor y ese nido.

Si amas, no traiciones a tu suerte
porque sin querer, podría cambiar.
Y perder la alegría y acabar,
con ese amor que era bello e inerte,
con un amor deseado y fuerte,
con un amor que te hacía temblar.

Európides

domingo, 24 de abril de 2011

Quiero un libro


Aquel viejo libro seguía allí,
en la estantería. Y nadie lo leía,
pero sí se observaba y se veía.
Otros más nuevos estaban también allí,
por estar, por tenerlo o no dejarla vacía.
y también los veían, pero no los leían.
¿Para eso quieres un libro?
Verás, para qué vale un libro…

Quise tener dos vidas y pensé
que para ello debo doblegarme.
Y eso no puedo hacerlo, lo sé,
pero un libro sí puedo coger
y leerlo para cultivarme.

O simplemente para evadirme
o para meterme en otro ser
y otro mundo nuevo ver,
sin que nadie pueda decirme
lo que encuentro al leer.

Cuando llevas allí a tu mente
y te evades de tu propia vida,
se te abre un nuevo presente,
pero nada de la tuya vivida.

Una ilusión diferente,
lugares siempre desconocidos,
mágicos e imaginarios,
pero que se ve, padece y siente
como si fuera a diario
y fuera, lo mejor de tu presente.

Y tú, ¿para qué quieres un libro?



Európides


jueves, 21 de abril de 2011

El secreto


Muchos mueren con un secreto
y nadie ha llegado a saber
lo que hubiera podido pasar
o lo que haría a este mundo olvidar.
Algo tan normal como un reto.

Porque no ocultar ese reto
que si la luz, llegara a ver,
algunos pondrían un veto
y otros, se tendrían que atener
tanto a la vida, como a la muerte
y sin duda,  a lo real o existente.
a lo aún, todavía no conocido.
Tan solo concebido, percibido
e identificado por nuestra mente.

Y con pensamientos tan equivocados,
tan erróneos como la vida misma
para personas que han encontrado
lo que tan sencillamente esperan
o lo que otros les han contado,
todas las mentiras que quieran...

Guardando crédito a palabras,
esforzando un sólido silencio,
deja paso a la tranquilidad,
quitando espacio a la fatalidad
de momentos sin principio o sin inicio
de momentos que se acaban sin comienzo
y se retienen en tu mente como un vicio
o lo escondes o lo guardas cual lo amaras.

Európides

LLENARSE DE OTOÑO

Cuando una vida  se llena de otoño,  deja su mirada  en algún lugar... Y queda como casi encantada,  como en espera de ser a...