sábado, 21 de mayo de 2011

Dos estrellas y la luna





La Luna decía a una estrella,
que el mar perdió la calma,
que el sol quemó la hierba,
que alguien perdió su alma.

La estrella miró a las nubes.
Estaban tristes y lloraban.
La nieve mandaba aludes
y las aves ni volaban

El aire paró enseguida,
la tierra se humedecía.
Parecía inerte, sin vida,
parecía que se moría,
que moría o la mataban.

Otra estrella que escuchaba
y que por todos temía
respondió que ella la amaba
que quería compañía.

Ese mar embravecido
que sin querer las oía
apaciguó su sonido
y alegrando ese día,
a sus aguas cristalinas
suavemente les decía…

“Dejad a esas nubes que lloren,
nos darán toda su agua,
y con tarea poco ardua,
luego serán las que imploren”.

Las nubes que se enteraron
de lo que hablaba ese mar,
con impronta se apartaron
y la Luna, pudo asomar.

La nieve se derretía,
poco a poco y no en aludes.
Eso le daba alegría,
la llenaba de virtudes.

La Luna dudaba pensando,
en esas personas distantes,
que aguantaron su mirada
y que parecían brillantes
por el amor que les daba.
Y les regalo ese instante,
esa visión importante.
Luna llena, entusiasmada.
Luna llena e impactante...

Y escuchando que decían
lo bonita que hoy estaba,
los veía que sonreían
y mil besos les mandaba.

Európides

lunes, 16 de mayo de 2011

Mejor estoy sin tu amor


Todavía estás aquí, a mi lado.
Y sola me engaño, tú ya no estás.
Te fuiste,  no has sido muy sincero
y espero ese regreso ansiado.
Mi corazón ya no puede más.
Por ti, cada instante me muero.

Mi vida ahora triste, oculta y vacía.
Con muy poco sosiego. Y paz no encuentra.
No hay momento ni pasa un solo día,
en el que sueñe tu vuelta y tu regreso.
Y un sufrimiento amargo en mí se adentra,
como un desagradable y traicionero beso.

La vida, ha perdido todo su encanto
y la que me queda, está destrozada.
Jamás había querido a nadie tanto,
sabiendo que de él no tengo nada.

Me dicen que ya lo debo de olvidar.
Alejarlo para siempre de mi vida.
Aunque el sentimiento me lo impida.
Apartarlo y no volver a suspirar.

No merece nada, ni que lo recuerde,
porque ni un instante suyo es mío.
No hace falta ya que ni me acuerde
de que en verdad, es lo que  ansío.


Cerraré los ojos solamente un instante
y lo sacaré de mi mente sin  despedida.
Entenderé que para mi no es bastante
y lo veré como cobarde por su huída.

Al abrirlos, encontraré lo que quería.
Y le devuelvo lo único que me dio,
Tristeza, llanto, amargura, día tras día.
Y me verán como él nunca me vio.

Brotará, el encanto, la alegría y la frescura.
Y encontraré a la persona que me ansía.
Conoceré a quien me ame y quiera con locura,
que no abandone y que me diga “tú eres mía”.

Európides

domingo, 8 de mayo de 2011

Olas con sabor a ti


Hoy siento un agradable sabor a ti
y tú lejos, sigues sin saberlo.
Quizás, no imagines nada…
Apenas sé nada de ti.
Ni si estás enamorada
o si tu vida está partida.
No estoy a tu lado para verlo.
Quizá no pierda nada
o pierda el encanto de tu vida.
Lo que daría para tenerlo…

Tal vez la magia del amor,
esa magia que todo lo puede,
haya hecho mella en mi
o haga que sienta ese dolor,
que me embarga y no me agrede,
desde que esa imagen tuya vi.

Una imagen es más que suficiente
para acertar como puedes ser.
Ahora te imagino entre tu gente
o en la calle, sin que te pueda ver.
Pero puedo muy cerca sentirte,
a todas horas puedo imaginarte
y todavía no puedo decirte,
que mi ilusión sería amarte,
para más adelante quererte.

Me das mucho sin darme nada,
un trozo o una parte de tu vida.
Y de esa imagen la mirada,
dulce y suave, plácida y atrevida
que llega como sangre fluida
hasta mi lecho y mi almohada
como experiencia compartida
de ser mi amante y mi amada.

Tu mar, no es mi mar
y hasta mi llegan las olas
llenas de pureza y encanto.
Claras, frescas y espumosas.
Mi mar, es tu mar
y hasta ti llegan mis olas,
llenas de amor y sin llanto,
sin lágrimas y clamorosas.

¿Qué más me darás si de mi nada tienes?
¿Qué te puedo yo ofrecer que tu no tengas?
Pídeme lo que quieras, todos mis bienes
que al amor no hay nada que lo detenga.

Pídeme la luna, el cielo o los mares,
una muestra de cariño o de fervor.
Pídeme el más bello de los lugares
o pídeme que te regale mi amor.

Mi mar, es tu mar.
Nunca estarás sola.
Tu rostro en la playa brilla
y siempre te llega mi ola.
Tu mar, no es mi mar
y la pena que me asola,
es que sin dejar de remar,
jamás llegaré a tu orilla,
jamás me llegará tu ola.

Európides

domingo, 1 de mayo de 2011

Siempre te amé madre


Deseaba amarte y saber mucho más.
Quería tenerte cerca, a mi lado
y verte sonreír, verte contenta
siempre así, habría continuado,
con esa alegría que tú me das.
como un fiel y eterno aliado,
que conserva mirada atenta
a ese querer que me alimenta,
a tan gran amor desmesurado


Tu linda sonrisa la imagino sin verla,
exuberante, agradable, bonita.
Y tus dientes brillantes como perlas.
Tu mirada alegre, tierna e intensa.
Figuro en ti una presencia inmensa
e imagino tu pelo que el aire agita.

Puedo sentirte en cada momento,
como cuando late tu corazón,
pausado, suave y lento a veces.
Otras, más acelerado con creces
y acaba ese sosegado lamento.
Y siento que tengo la razón
de lo agradable que pareces.


Te conozco tan bien y tanto
que ahora te siento triste y caída.
Te noto fría, sin encanto,
como el hielo y abatida.

Ahora tengo que irme y dejarte,
sin ningún motivo y sin saber nada.
He pretendido siempre amarte,
hacerte feliz, acompañarte,
quise ser parte de tu morada.
Te daría todo y no sé que darte…

No podré darte un abrazo, ni un beso,
ni una simple sonrisa o  alegría,
solamente tendrás mi muerte y deceso,
nunca jamás sabrás como sería.

Eres tú mi salud, mi medicina
la que mi vida tendría que amar.
Ahora no hay cariño que darme,
para mi eras mi dulce golosina
pero has elegido matarme,
acortar mi vida y terminarla,
destruirme y despojarme,
pero no te sientas mi asesina,
difícil sería luego no amarme.

Pudiste verme crecer
como a otros tantos niños.
Pudiste llegarme a querer
y hasta darme tu cariño.

Podrías darme otro nido, otro hogar
Hubieras podido cambiarme o donarme.
Más adelante me podrías visitar
y hasta podrías la vida alegrarme...

 Pero ¿Quién soy yo para opinar?
Si no sé y sé que no valgo nada
y tú madre, me has dado la vida.
Eres tú madre, la que me anida.
Tú me la diste, tú me la puedes quitar
que sin quererme y sin estar ilusionada
¿Para qué nacer, qué te puedo dar?

Poco o nada  he aprendido,
me llevo tu tristeza y tu llanto.
Mejor que no haya nacido,
nada sé y ya nada siento.
Y aunque te quiera tanto
y solo te viera por dentro,
siempre te he conocido
y quiero acabar tu tormento.


¡Adiós madre, yo espero
que la vida te sonría!
Ahora te dejo y me muero.
Si vine en mal momento,
pido perdón, yo sí te quiero
y no sabía lo que hacía.
Pongo fin a tu lamento,
me despido en mi agonía…
¡Adiós madre y vida mía!

Európides


miércoles, 27 de abril de 2011

La misma moneda.


Qué fácil sería nuestro camino
si yo te hubiera sabido entender.
Daría todo, lo que fuera
y levantaría una copa de vino
para cambiar nuestro  destino,
para tenerte siempre a mi vera
y ganarme con el alma tu querer.

Daría mi vida por saber qué guardas
o qué escondes y no me dejas ver,
como si de mi no dependiera,
todo lo que no dices y callas
o que te quema sin que ardas,
como aquella primera vez.
Quedo, sin saber de donde vienes
o sin saber a donde vayas.
Y eso atormenta a mi ser.

Antes tú también te preguntabas
a donde me llevaban mis pasos
o qué ocultaba y no decía.
Era, el que ayudó al fracaso,
el que alimentaba nuestro ocaso
el que nuestras vidas consumía.

Y entonces, cuando sí me amabas 
y yo ausente no te correspondía,
siempre que me iba, te abandonaba,
mientras tu mirada, triste me seguía.

Recuerdo cuando tú acostumbrabas
a mirarme con tu duda,
una duda enamorada
que dolía y se ocultaba,
que el engaño predecía.
Y eras tú la que callabas.

Ahora triste quedo viéndote partir.
Mirándote sin saber que decir.
La misma moneda con otra cara,
la misma historia que te hice vivir,
la misma cruz que nos separa,
la misma forma de mentir.

Mentir sin decir apenas nada
y en constante desatino.
Mentiras que arruinan la morada,
mentiras que destruyen el destino,
porque en vida equivocada
quien levantó la copa de vino
con mirada ilusionada,
ahora al pronto se queda sin nada
y sin compartir nada en su mesa.
Ni siquiera una mirada.

Por faltar a su vida y promesa
de seguir juntos, siempre unidos,
se juega hasta que surge la sorpresa
para destruir ese amor y ese nido.

Si amas, no traiciones a tu suerte
porque sin querer, podría cambiar.
Y perder la alegría y acabar,
con ese amor que era bello e inerte,
con un amor deseado y fuerte,
con un amor que te hacía temblar.

Európides

domingo, 24 de abril de 2011

Quiero un libro


Aquel viejo libro seguía allí,
en la estantería. Y nadie lo leía,
pero sí se observaba y se veía.
Otros más nuevos estaban también allí,
por estar, por tenerlo o no dejarla vacía.
y también los veían, pero no los leían.
¿Para eso quieres un libro?
Verás, para qué vale un libro…

Quise tener dos vidas y pensé
que para ello debo doblegarme.
Y eso no puedo hacerlo, lo sé,
pero un libro sí puedo coger
y leerlo para cultivarme.

O simplemente para evadirme
o para meterme en otro ser
y otro mundo nuevo ver,
sin que nadie pueda decirme
lo que encuentro al leer.

Cuando llevas allí a tu mente
y te evades de tu propia vida,
se te abre un nuevo presente,
pero nada de la tuya vivida.

Una ilusión diferente,
lugares siempre desconocidos,
mágicos e imaginarios,
pero que se ve, padece y siente
como si fuera a diario
y fuera, lo mejor de tu presente.

Y tú, ¿para qué quieres un libro?



Európides


jueves, 21 de abril de 2011

El secreto


Muchos mueren con un secreto
y nadie ha llegado a saber
lo que hubiera podido pasar
o lo que haría a este mundo olvidar.
Algo tan normal como un reto.

Porque no ocultar ese reto
que si la luz, llegara a ver,
algunos pondrían un veto
y otros, se tendrían que atener
tanto a la vida, como a la muerte
y sin duda,  a lo real o existente.
a lo aún, todavía no conocido.
Tan solo concebido, percibido
e identificado por nuestra mente.

Y con pensamientos tan equivocados,
tan erróneos como la vida misma
para personas que han encontrado
lo que tan sencillamente esperan
o lo que otros les han contado,
todas las mentiras que quieran...

Guardando crédito a palabras,
esforzando un sólido silencio,
deja paso a la tranquilidad,
quitando espacio a la fatalidad
de momentos sin principio o sin inicio
de momentos que se acaban sin comienzo
y se retienen en tu mente como un vicio
o lo escondes o lo guardas cual lo amaras.

Európides

jueves, 17 de marzo de 2011

Vete que no te quiero


No te necesito, no te deseo.
No te aprecio y no te quiero.
Vives conmigo y te detesto.
Y con otros y me apesto.

Eres lo que nadie quiere,
lo que sobra, lo ruin,
lo que mejor que no viere,
lo que termina por fin.

Eres también mi descanso
y mi cita favorita,
si hago fuerza me canso,
sobre todo si es durita.

Mierda, sal de mi cuerpo,
como haces siempre, cada día,
porque aunque sé que eres mía,
a ti, nunca por gusto me acerco.
Y no es por ser alguien muy terco,
es que eres mierda, mi agonía.

Además, con tu olor,
ese hedor que desprendes
que cuando otro la huele
y no es suya la protesta,
sólo te salva el honor
del que con buena gesta,
el que la huele se apesta
y no delata el pudor
de haber olido la ingesta.
Que sin comer da hedor
o que al menos indigesta.

Si dejo de comer no cago,
pues me falta el alimento.
Si cago mucho es que como,
si cago poco es tormento.
Y si como y cago al momento,
se acabó todo el lamento,
cago como un tormento,
cago de tomo y lomo,
cago lo asimilado,
cago con fundamento.
Cago hasta de lado.
Cago sin estar atento.

Mierda, vete fuera,
ha llegado tu momento.
Me serviste de sustento,
pero ahora me acelera
el sacarte desde adentro.

Adios mierda maldita,
Hasta nunca ya más ver.
Mi retrete te precipita,
no te quiero ya ni oler.
Európides

miércoles, 16 de febrero de 2011

Vida a Cupido


Habéis matado a Cupido
y me llena de dolor
ha quedado sin latido
el garante del amor.

Quitadle esa flecha ahora,
él lo vive con fervor
y mucha gente lo añora,
esperando su favor.

Llenad de sangre sus venas,
dejad que ese amor fluya,
dejad al instinto que influya,
amad al que quita las penas.

Llevad el cariño y el querer,
abandonad la hipocresía,
adorad a vuestro ser,
despertad vuestra alegría.

Cultivad el placer de adorar,
despertad vuestro hormigueo,
mil mariposas que al volar
calman la sed de tu deseo.

De amar sin ser amado,
del amor que no has tenido,
de ese amor no deseado
o que no es correspondido.

Amar sin llegar a ser amado,
es un amor sin sentido,
es un amor fracasado
que no es culpa de Cupido.

Cuida a Cupido ahora,
despierta a su corazón,
es el amor el que añora
que aceptemos su razón.

Y te dirá algo sabio
que quisieras escuchar…
"No esperes ningun agravio
que te quiero ayudar.

Tu amor está cerca, detenido,
quizás esté de camino,
siembra amor, siembra tu nido
y que brote tu destino".

Európides

Alejándome por mí

De nada sirve esconderme,
ni portarme mejor o peor,
de darlo todo en la vida,
intentando ser agradable,
porque nada más verme,
siempre en mi verá un error,
siempre sellará mi salida,
aunque me muestre amable,
siempre llegará el horror.

No lucharé contra corriente,
no defenderé mi mala vida,
no me aferraré a esa gente
que interrumpe mi partida.

Abandonaré, dejaré ese camino,
jamás dejaré que me lastime,
lejos del que no me estime
y lucirá mi nuevo destino,
no esa vida rota, sin camino,
esa mala vida que me oprime.

Abriré las puertas a la razón
romperé todas las fronteras
y veré con quien mi corazón
sienta pasiones verdaderas.

Pasión al encontrar el amor
de quien de verdad me quiera
pasión que me quita el temor
en mi vida verdadera.

Vive tu vida, disfrútala,
aparta a quien no te merezca
y esa, tu vida, desátala
vive con quien te parezca.

Európides

Callar o hablar



A veces por no hablar callo,
otras callo por no hablar.
O encuentro la luz y hallo
el momento de meditar.

Reflexiones de esos temas
de pensar en los demás,
si le importan sus problemas
o los dejan sumar más.

Hazte fuerte y no calles,
deja que tu voz suene,
allá donde te halles,
allá de donde vienes

Deja que sepan y comparte
lo que de verdad piensas,
será tu palabra un arte
y se harán voces extensas.

Sonará entre la gente
por los pueblos y ciudades.
Y hasta que alguien intente
cultivar tus cualidades

Habla sí ¿por qué callar?
y que tus palabras lleguen,
porque puedes mucho dar
sin que nada a ti te entreguen.

A. S. Pérez

jueves, 10 de febrero de 2011

Tu paso y tu huella



Alguien llega sin anunciarse.
Y guiada sin saber por qué,
sin  saber a donde se dirige
y sin saber a qué agarrarse,
asolada por la duda se rige
y se pregunta  ¿Y ahora qué?

Solo sabe que llegará
allá donde el destino la lleve,
allá donde quiera encontrar
lo que busca y la conmueve.

Algo parecido a cuando llueve,
que a una tarde hace maldita,
que sin querer puede lograr
hacer a cualquiera llorar
o revivir a una flor marchita.

Tal vez busca un simple consejo,
algo quizás desconocido
y que te pueda ayudar.
Es como tú, que has venido
y en tu largo caminar,
por senderos que están lejos,
te sorprende otro  lugar.

Recorres sitios que dicen algo
a tu mente y a tu ser
que es como cuando cabalgo,
Que me llego estremecer.
Ese caballo obediente
que me lleva a donde quiero
y sin motivo aparente,
se detiene en el sendero.
Luego descubro asombrado
que motivo y causa había,
porque mirar ese prado
donde la hierba crecía,
eso no queda pagado
y es recuerdo y vida mía.


Vida que llego a entender,
otras veces al contrario,
no lo llego a comprender
y me salgo de mi horario.
Pero hasta eso a veces gusta
y solo sea por pensar,
que a todo el mundo le asusta
cuando empieza a navegar.


Navegar sin barco, sin mar, ni remos,
sin cruzar tierras ni mares,
sin evitar que crucemos
ni caminos ni olivares.

Sin pequeñas ni grandes olas,
aunque tenga un parecido
a un cometa con su cola
o a ese llanto de un nacido.
O a un temporal que asola
y que al pronto ya se ha ido.

Y pensarás en tu vida
cuando mires hacia el cielo
recordarás tu venida,
tu llegada y tu desvelo.


Porque si a tu paso decides
dejar de tu paso una huella,
aunque ocultes lo que mides,
 si eres frágil o si eres bella,
tendrás alguien que te admire,
aquel que observa tu huella.


(A ti, que al dejar huella, das paso a la inspiración)

Európides

sábado, 25 de diciembre de 2010

Navidad vida mía


Un año más, un año menos,
paso días de felicidad,
paso días de desvelo.
Paso noches soñando,
noches de pesadillas,
noches de dulces sueños.

Paso tiempo pensando en ti
y en mi pensamiento te encuentro,
tan diferente y tan distante,
que a veces me llenas de luz
y otras me matas por dentro,
fulminante y al instante,
sin sollozo y sin lamento.

Cada año llegas a mi
cargada de ilusiones,
de esperanza, de fuerza y vida,
pero me haces sentir
a veces por situaciones,
que sea alegre o sea sentida.
Llegas sin querer, en mal momento
y como sombra sometida.
 Sometida por la fecha
e impuesta como una flecha
que busca su blanco
y lo encuentra, pues tú Navidad
eres y formas parte de mi vida.

Llega a mi cuando tú quieras
que siempre te esperaré,
impaciente y consciente de que
cada vez que llegas a mi,
cargas mi vida de nuevo,
saco fuerzas y si no puedo
sé que siempre te veré.

Y mi vida sorprendida
con tu impronta llegada,
esperada y muy querida
o muy triste y enojada.

Pero llega hasta mi,
nunca te olvides
de darme esa luz divina
que sin saber donde vives
eres sueño que ilumina.

Llena mi vida y mi ser
de esa luz que da cariño,
la que demuestra su querer
desde un anciano hasta un niño.

Alegría posees y repartes
a todos los que te celebran
y con todos nosotros compartes
buenos y malos momentos,
discusiones sin fundamentos,
abrazos llenos de aliento,
lágrimas de desespero,
lágrimas de sufrimiento,
lágrimas de emociones,
lágrimas sin un lamento
de alegrías de desenfreno
que reflejan mi contento.

Navidad no me abandones,
vuelve a mi siempre que quieras,
que tú tienes esos dones
de sembrar la paz austera,
de sembrar los corazones
de simientes del amor
que agudizan las razones
de acabar con el dolor.

Apartas con tu fuerza la venganza,
el triste odio y la ironía,
nos regalas alabanzas
nos devuelves la alegría.

Navidad, eres esperanza,
formas luz y eres querida,
eres haz de vida mía,
estas llena de bondad,
eres nido y quien anida
repartes fe y felicidad,
porque tú Navidad,
naciste dando una vida.

Feliz Navidad y feliz compañia
de ser querido o amistad
Es Navidad y Navidad,
siempre aún con llanto, es alegría.
Európides

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Café o té


Buenos días caballero.
Buenos días tenga usted
¿Qué le sirvo, té primero
o prefiere un buen café?

Buenos días camarero.
Buenos días tenga usted.
Un momento que lo pienso
y le cuento, siéntese…

Paseando por la calle
hasta a mi llegó el aroma.
Y sin mirar con detalle
el olor casi se asoma...

Yo venía con la idea
de tomar un buen café,
para probar en persona
y en persona darle fe,
que la tensión no perdona
y por eso  pido un té.

Desde luego caballero.
Enseguida lo tendrá.
En su mesa ¿con tostadas
o mejor con un croissant?

Tomaría camarero,
la tostada sin tostar
o mejor sin la tostada,
solo agua a calentar.

Me parece caballero,
que si no quiere café
¿o no tiene usted dinero
o es que trae el sobre del té?

Acertó a la primera.
¡Ay que listo que es usted!
No sé como es camarero
Pues tendría a su merced,
ser un rico banquero,
quizás conde o un marqués.

Pues perdone que le diga,
años llevo, ya lo sé.
Ya me lo dijo una amiga
“Vales mucho tú, José”

Ya no pase por taquilla,
yo le invito a su café,
tostadas con mantequilla
y si quiere, luego un té.
Y mañana en calderilla
o con visa pague usted.

Yo lo acepto de buen grado,
sepa que no va a perder.
Que por cada café tomado
La gente va a comprender
que si no voy a otro lado,
es por sentir el placer
del mejor café probado
nada más amanecer.

Muchas gracias camarero.
Buenos días tenga usted.
Mañana será otro día y espero
pedir y pagar primero
¿O lo dejo a su merced?

Como quiera caballero.
Si mañana paga usted,
traiga dinero, mucho dinero
para beber con esmero
y hasta que calme su sed.

Pero traiga, traiga dinero
que me debe usted el café.

Európides

LLENARSE DE OTOÑO

Cuando una vida  se llena de otoño,  deja su mirada  en algún lugar... Y queda como casi encantada,  como en espera de ser a...